Ez dute parekorik… (manipulatzaileak beti manipulatzen)

Elkarrizketa Elisenda Paluzie-ri

E-posten trukaketa:

Nork: <josebafelix@outlook.es>
Bidaltze-data: astelehena, 2018(e)ko apirilaren 23a 16:14
Nori: Elisenda Paluzie i Hernàndez
Gaia: En GARA

Kaixo Elisenda,

Tu entrevista en Gara, hoy:

https://www.naiz.eus/eu/hemeroteca/gara/editions/2018-04-23/hemeroteca_articles/nadie-se-sube-a-un-carro-perdedor-se-suma-desde-el-orgullo-por-lo-logrado

Duda:

Escribe el periodista: “… parte de la sociedad civil independentista cuando ésta la formaban, permítase la exageración, cuatro gatos. Es decir, cuando un pequeño grupo empezó a poner encima de la mesa el derecho a decidir en pleno proceso de reforma del Estatut.”

Eso has dicho tú? Me extraña muy mucho!

Un abrazo.

Salud y libertad.

joseba

oooooo

Nork: Elisenda Paluzie i Hernàndez <>
Bidaltze-data: asteazkena, 2018(e)ko apirilaren 25a 13:14
Nori: <josebafelix@outlook.es>
Gaia: Re: En GARA

Hola Joseba,

Esto no lo dije yo…creación propia del periodista…yo siempre hablo de derecho de autodeterminación 😉

Elisenda

El 23/04/2018 a les 16:14, . ha escrit:

Kaixo Elisenda,

oooooo

Nork: . <josebafelix@outlook.es>
Bidaltze-data: asteazkena, 2018(e)ko apirilaren 25a 13:30
Nori: Elisenda Paluzie i Hernàndez
Gaia: ER: En GARA

Kaixo Elisenda,

Ya me parecía a mí!

Son capaces de distorsionar todo.

Yo hablo del llamado ‘derecho a decir’ (sic) como un nuevo newspeak, que no les obliga a nada, y que sirve para manipular a la gente.

Usar y apoyar el derecho de autodeterminación les obligaría a ser consecuentes con la ‘nación’,  con Euskal Herria en nuestro caso, pero eso no lo quieren, prefieren un nuevo estatus (sic), siguiendo al PNV…

Un fuerte abrazo.

joseba

oooooo

Elisenda-rekiko elkarrizketa segituan:

Acaba de tomar las riendas de una ANC sometida a grandes presiones externas y algunas tensiones internas ultimamente. ¿Qué se ha encontrado?

Como en cualquier entidad con muchos socios, siempre hay tensiones, es lógico. Pero ahora tenemos una presión añadida en forma de represión política. La Assemblea debe acostumbrarse a trabajar en un contexto al cual no estaba habituada, con una amenaza permanente. Pero también me he encontrado una entidad muy fuerte, muy viva y con una enorme capacidad de movilización. El día que detuvieron a Puigdemont organizamos una manifestación de 100.000 personas en dos horas.

Siendo así, ¿qué ocurrió el 27 de octubre? ¿Por qué no se llamó a la gente a la calle después de declarar la independencia?

Se me hace muy difícil contestar porque yo entonces no era presidenta y no tenía toda la información. Lo que conozco es la explicación que dieron tanto Puigdemont como Marta Rovira, que dijeron que no lo quisieron hacer por miedo a la reacción violenta del Estado. Lo que sí que creo es que entre todos tenemos que intentar entender qué paso, qué hizo que no tuviésemos la fuerza para hacer efectiva la independencia y así evitar errores la próxima vez.

¿Se esperaba la base soberanista este nivel de represión?

Yo creo que no, que todavía está en fase de procesarlo todo. Esto tiene cosas buenas, como es el hecho de que no paraliza, porque no se es consciente del todo, y otras malas, como el hecho de que tenemos que empezar una serie de dinámicas en un contexto de represión para el que no tenemos experiencia previa. De lo que estoy segura es de que esta represión política, que a corto plazo es muy negativa y tiene unos costes enormes, es la derrota futura del Estado español en Catalunya, porque la gente que sufre esta represión, que la visualiza, ya no dará marcha atrás en su objetivo de lograr la República catalana.

¿Se ha perdido la inocencia?

Se ha perdido un poco la ingenuidad. Quizá pensábamos que el Estado español no estaría dispuesto a hacer según qué cosas, y hemos visto que está dispuesto a hacer lo que sea para impedir la independencia de Catalunya, al menos lo permitido en un marco europeo. Hace 40 años o incluso antes de entrar en la Unión Europea, sería peor.

También nos pensábamos, con cierta ingenuidad, que España no se atrevería hacer lo que los soviéticos no se atrevieron a hacer en Lituania ante un referéndum también sin acuerdo con la Unión Soviética. Pero aquí sí que se atrevieron a utilizar la fuerza policial para impedir un referéndum.

Llevamos cinco meses de impasse. ¿Siguen confiando en los partidos o la paciencia se empieza a acabar?

Tenemos que entender que estamos en una situación muy difícil y que tienen a los líderes en la cárcel o en el exilio, con dificultades de comunicación importantes. Dicho esto, seguimos creyendo que el Parlament debería hacer un acto de soberanía e investir al president Puigdemont, que tiene una doble legitimidad: la de no aceptar una destitución ilegal e ilegítima y porque, después, dentro del bloque independentista, fue el que encabezaba la lista más votada. Y también por la repercusión internacional que tiene.

No está nada claro que vaya a suceder. Entre las opciones de un candidato alternativo y unas nuevas elecciones, ¿por cuál se decanta la Assemblea?

No lo hemos decidido todavía. Tenemos claro, y eso nos cohesiona, que la mejor manera de visualizar el conflicto democrático es defender la investidura del president Puigdemont. Espero que no se dé otro escenario.

Se suele apelar a la necesidad de acabar con el 155 para urgir a formar Govern, pero, ¿se acabará la intervención española?

Formalmente se puede levantar el 155, pero no habrá un Govern con el autogobierno, ya limitado, que había antes. Será un Govern bajo tutela que a la mínima cosa que intente hacer, por ejemplo, reconstituir el Diplocat, tendrá a todo el aparato judicial y político del Estado encima suya. Acuérdate de que la intervención financiera la aplicaron antes del 155, como estamos viendo estos días.

Lo cual está dando bastante juego ahora mismo.

Mucho, porque todas las facturas que se pagaban se tenían que aprobar con un aplicativo que montó el ministerio de Hacienda, así que si se ha destinado dinero al referéndum del 1 de octubre, los responsables son Montoro y Rajoy.

Dicho esto, es iluso pensar que se volverá a la situación anterior. Hay que acordarse de lo que dijo Juan Luis Cebrián hace meses: «les tenemos que aplicar el 155 para que se preocupen de recuperar la autonomía y se olviden de la independencia». No hay que caer en eso, y no podemos aparentar una situación de normalidad cuando tendremos un macrojuicio en otoño con condenas que pueden llegar a más de 30 años de prisión. Sería un poco extraño estar mientras tanto inaugurando variantes. No tenemos que autoengañarnos con lo que podrá hacer un nuevo Govern.

¿Qué hoja de ruta propone la ANC? ¿Qué horizonte tiene ahora el independentismo?

Hay que analizar con más calma qué falló. Por ejemplo, ¿estábamos preparados para recaudar? ¿Quizá estaba avanzado pero falló el tema de los bancos? ¿Hay alternativas de capital económico autónomo que se puedan pensar y nos permitan resistir unos meses hasta que no se hace efectiva la independencia? Cuantos más elementos de poder tengamos en nuestras manos, mejor.

También podemos hacer campañas propositivas para intentar que ese 43% de voto que tiene el unionismo disminuya, porque yo creo que no representa el apoyo que tienen, sino que puede haber una parte de votantes que estaba realmente espantada por perder el trabajo y por la campaña de catastrofismo económico, que se está demostrando que no eran más que mentiras. Ahora La Caixa ha reconocido que sobrevaloró el impacto de la crisis. En cualquier caso, se trata de estar más preparados, de conseguir que la mayoría de nuestra población sea inmune a las campañas del miedo y de las mentiras.

Uno de los temas recurrentes en el soberanismo es el de ampliar la base. ¿Cómo se hace?

Yo creo que cuanto más apoyo se tenga, obviamente, mejor. Pero no tenemos que quitar valor a lo que ya hemos logrado y al hecho de que ya tenemos una mayoría independentista en Catalunya que, en un contexto como el escocés, hubiese significado la independencia. El Bréxit ganó con un apoyo menor del que tuvo la independencia en Catalunya y saldrán de la UE. No aumentaremos nuestro apoyo diciendo ahora que no somos mayoría cuando después del 1-O defendíamos que se declarase la independencia. Nadie se apunta a carros perdedores ni a discursos incoherentes, es desde el orgullo de lo que ya se ha hecho que se crecerá. En este sentido, estos días hemos visto un cambio absoluto en la línea de defensa de los imputados.

¿Tienen algo preparado para la Diada de este año?

Todavía no, tenemos que hablarlo en el secretariado y abrir los procesos participativos para recibir ideas, pero pueden contar con una nueva movilización el 11 de setiembre. Evidentemente, tendrá en cuenta el contexto político, que es diferente.

¿Hay riesgo de que la movilización social decaiga?

Creo que no. Cada vez que convocamos a la gente, se moviliza. En la manifestación del 15 de abril por la libertad de los presos movimos 900 autobuses en muy pocas semanas.

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